Chocolatiando por Villa de Leyva

Por. Ángela Cruz
Voceros: Augusto Duplat y Mary Luz Parra
Fotos: Cortesía Museo del Chocolate – Fostosfera Villa de Leyva

 El chocolate es de esos alimentos que sube el ánimo y brinda tranquilidad, pues estimula y mejora nuestro humor. Sus dosis de teobromina y feniletilamina, nos llenan de energía para rendir en nuestras actividades, por este motivo se acostumbra en el desayuno. Por otra parte, al consumirlo liberamos una sustancia llamada serotonina, que ayuda a evitar el enojo y la depresión, además libera endorfinas, que nos brindan sensación de placer y bienestar.

Algo de historia

En 1502 Cristóbal Colón fue el primer europeo en probar el cacao. El científico y naturalista Linneo, lo denominó “la comida de los dioses”, ya que los mayas y los aztecas hacían sus rituales en torno a esta planta, era tan valioso que se usaba como moneda de cambio. En 1519 Hernán Cortés lo llevó a Europa y aseguraba que una taza de chocolate le daba fuerza a un soldado para combatir todo el día.

Así nació el museo

 El matrimonio de Augusto Duplat y Mary Luz Parra en 2013 estuvo ligado al museo. Él, arquitecto y ella, paleontóloga y economista, le dieron forma a un lugar que liberara tensiones y se convirtiera en el favorito de propios y turistas en la mágica y colonial Villa de Leyva, cómplice perfecta de calles empedradas y tejas de barro que incitan a un paseo por la antigüedad y a vivir una eterna luna de miel de chocolate, como la de sus propietarios.

“La idea del museo surgió del amor y gran pasión por disfrutar del chocolate ‘A la Mesa’, complaciendo todos los sentidos físicos y del alma, convirtiéndolos en una cosmogonía con nuestra especial manera de cautivar y encantar. Se trata de que los comensales viajen a una nueva experiencia gastronómica en los orígenes ancestrales, transmitiendo sus innovaciones al futuro, creando conciencia patrimonial, cultural e histórica que le da alma a este fantástico fruto del cacao nacido en el occidente de Boyacá, donde tenemos nuestros cultivos de cacao blanco o criollo porcelana”, nos cuenta Augusto. 

Especialidad

 Su éxito radica en la investigación de recetas ancestrales del cacao, en la creación de nuevas propuestas gastronómicas que deleitan como: golosinas para la salud y nutrición en el cuidado del cuerpo, los sentimientos y la mente, por ejemplo: la chucula sin azúcar como multivitamínico natural y revitalizador afrodisíaco, el chocolate caliente Chef Cacao, sin gluten, rescatando tradicionales recetas aliñadas por las abuelas, el novedoso chocolate con ruana de queso flambeado, que es una innovación del chocolate santafereño, el té de cacao sin grasa, pero con poderosas propiedades antioxidantes y relajantes, las salsas de cacao que acompañan los platos de carnes, aves, pescados y mariscos, la cerveza de chocolate y whisky de cacao, tabletas de chocolate de cacao criollo hasta el 96% sin azúcar y sin leche, trufas y bombones de técnicas europeas mezclados con frutos exóticos colombianos y del mundo oriental, alfajores de chocolate sin gluten y sin azúcar, entre otros.

“Un sueño de chocolate hecho realidad”.

Como de otro mundo

Sin lugar a dudas, el inconfundible y exquisito olor de este alimento lo llevarán al museo, sin preguntar. En el ambiente del parque huele a chocolate y en una de sus esquinas se vislumbra una hermosa casona blanca decorada con plantas y flores. En su interior se conjuga perfectamente la cultura española, que primero lleva el cacao a Europa como una golosina de bebida caliente con propiedades para el amor, y la cultura francesa, quien crea la sofisticación gastronómica, para el chocolate de bombonería, trufería, confitería y pastelería. Su propietario añade: “es una decoración que evoca a la fantasía e imaginación antes de la época industrial, con un ambiente cortesano de tranquilidad y serenidad, propicio para compartir con la familia, pareja y buenos amigos”.

 Langostas en salsa de Cacao Montblanc.

Está cuidadosamente decorado con objetos ilustrativos de la cultura del cacao, una chocolatera gigante, un bar donde se hacen catas de chocolate con diferentes métodos de filtrado, esculturas de los mayas preparando la bebida, vitrinas y una tienda para llevarse tentadores y dulces recuerdos.

El museo tiene servicio de restaurante, pastelería, panadería y tiendas de regalos, donde el chocolate es el rey y su corte es la infinidad de manjares que una reina quiere disfrutar y compartir en todos los momentos del día y eventos personalizados.

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